domingo, 1 de septiembre de 2019

VIDA Y EXISTENCIA


4º de ESO


11.                     VIDA Y EXISTENCIA

Presentación: Existir y no solo vivir

La vida según los científicos es la capacidad de algunos seres de administrar los recursos internos de su ser físico para adaptarse a los cambios de su medio.

En el ser humano vivir es “existir” y decidir en cada momento lo que ha de hacer con su vida.

En esta situación, es decisiva la libertad.

La existencia es lo que la libertad hace de ella. Esta libertad está limitada de manera definitiva por la muerte.

Reflexionamos. ¿Se puede realizar la existencia estando solo?

La convivencia es la condición para ir construyendo la propia identidad.

 Texto del filósofo

“Una absoluta soledad es quizá el más grande castigo que podemos sufrir (…) el hombre continuará siendo un desgraciado hasta que le proporcionéis otra persona con la que pueda disfrutar de su felicidad y de cuya estima y amistad pueda gozar.”

Hume, D., Tratado de la naturaleza humana, II, Parte segunda, Sección V.


11      .1 ¿Qué es la vida?

11.1.1    Sentidos de la palabra “vida”

La palabra “vida” designa lo que es animado y se desarrolla. Un ser vivo es un ser organizado.

En la Antigüedad, el alma es la responsable de la vitalidad del cuerpo, de su calor y de su movimiento.

Los filósofos materialistas al contrario piensan que la organización de la materia viva se explica tan solo por el funcionamiento de leyes fisicoquímicas.

Los filósofos vitalistas por otro lado defienden que la materia viva está impulsada por una fuerza metafísica. La denominan espíritu, voluntad, “impulso vital”, etc.

La biología contemporánea reconoce que la vida organizada incluye, tal vez no un espíritu, pero sí una información.


11.1.2    La vida según la ciencia

Todo ser vivo tiene unas características comunes: el nacimiento, la autoorganización, el metabolismo (crecimiento, nutrición y asimilación de la energía externa), la reproducción, la evolución y la capacidad de adaptación al medio, la homeostasis (estabilidad, es decir, capacidad de autorregulación y del mantenimiento de una condición interna estable de un organismo), la sensibilidad y, en algunos casos, la autonomía motriz.

La autoorganización

Si la materia inerte está sometida a la entropía (paso del orden al desorden), el ser vivo evoluciona del desorden al orden. En este sentido, genera una entropía negativa que está regulada por procesos de homeostasis que controlan la organización de la vida frente a las amenazas del mundo externo.

El metabolismo

Comprende una serie de funciones del organismo para captar y utilizar la energía externa necesaria para su conservación y reproducción.

La reproducción

Es la capacidad de generar nuevos seres vivos.

Evolución y capacidad de adaptación al medio

Popper habla de tres mundos y de la capacidad de evolución del “mundo tres” poniendo un paralelismo entre la vida y la cultura para adaptarse el ser vivo al medio.


11.2       Teorías filosóficas sobre la vida

11.2.1    La vida en la tradición filosófica

Posiciones más destacadas:

El hilozoísmo
Es la doctrina según la cual la materia y la vida son inseparables. Siguieron esta teoría los filósofos griegos de la escuela jónica o escuela de Mileto (Tales, Anaximandro, Anaxímenes).

El mecanicismo
Las leyes biológicas se reducen a leyes fisicoquímicas. Siguen esta teoría Descartes, La Mettrie, D’Holbach y Helvetius.

El organicismo
Es la doctrina que interpreta el fenómeno de la vida a partir de la idea del organismo.
El cuerpo hace funcionar todas las partes. Una variante es el organicismo espiritualista, que explica la vida por la presencia de un alma o espíritu en la materia. Siguen esta teoría Schelling, Friedrich, Schlegel y Novalis.

El vitalismo
La vida es concebida como la acción de una fuerza interna. Siguen esta corriente: Dilthey, Troeltsch, Simmel, Bergson y Ortega y Gasset.


11.2.2    La vida y el alma

Aristóteles identificó la vida con el alma. Para él, el alma es el principio vital.

En la Edad Moderna, Descartes negó la existencia del alma en los animales, a los que consideraba meras máquinas. En esta línea, Marcello Malpighi (precursor de la biología celular) concibió el cuerpo como una conjunción de máquinas diminutas interrelacionadas.


11.3       La existencia

11.3.1    ¿Qué significa “existir”?

La existencia designa el hecho de de ser.

En la Edad Media, Tomás de Aquino (1225-1274) decía que todo ente es una esencia actualizada por el ser.

En la filosofía contemporánea en cambio, la existencia se entiende no como el simple hecho de ser o existir, sino como aquello que constituye la esencia misma del ser humano. El ser humano no es la especie humana, o una noción general, sino el individuo humano considerado en su absoluta singularidad.

Esto significa que todo ser humano vive su existencia en el mundo de manera contingente. Contingente designa lo que podría perfectamente no ser, o no haber sido, o ser de otro modo.


11.3.2    Existir y vivir

Los organicistas sostienen que, a diferencia del finalismo intrínseco de las máquinas,  los organismos vivos se caracterizan porque tienen un finalismo intrínseco.

La biología más actual señala que todos los seres vivos conocidos están constituidos por los mismos componentes.

Diferencias entre los humanos y el resto de animales:
1.      Capacidad simbólica. El ser humano se comunica mediante símbolos, mientras que el resto de los animales solo es capaz de usar signos naturales.
2.      Vida en la realidad. Los humanos pueden crear su propia realidad, mientras que los otros animales se limitan a responder a estímulos externos.
3.      Autoconciencia. Los humanos somos conscientes de que existimos, mientras que los demás animales se limitan a vivir.
4.      Libre albedrío. Solo los humanos podemos elegir.
5.      Proyecto. Los humanos nos hacemos a nosotros mismos; el resto de animales nacen “programados”.
6.      Ensimismamiento. El comportamiento humano no está determinado por factores externos, sino que responde a motivaciones personales, mientras que los demás animales siguen sus instintos.


11.4       Existencia y temporalidad

11.4.1    La vivencia del tiempo

¿Es la vida humana una cosa insignificante?

La respuesta es “no”, porque la conciencia del tiempo debe ir siempre acompañada por la conciencia de mi libertad para proyectarla y darle un determinado sentido. El tiempo, entonces, no es solo la fuerza que poco a poco me disuelve y me destruye, sino también la duración que necesito para realizar esa existencia que yo he elegido ser.

No podemos retroceder en el tiempo, y si lo perdemos, ya no es posible recuperarlo.


11.4.2    La muerte

Martin Heidegger (1889-1976) lo expresa así: “La muerte es la nulidad posible de las posibilidades humanas y de la existencia misma del ser humano”.

Epicuro (341-270 a.C.) decía que no hay por qué temer a la muerte, ya que “mientras existimos, la muerte no existe aún para nosotros, y cuando la muerte nos llega, entonces somos nosotros los que ya no existimos”.

Algunos filósofos, como Platón, Montaigne o Schopenhauer, han considerado una de las tareas fundamentales de la filosofía la preparación para la muerte.

Las doctrinas religiosas niegan la muerte, que solo afecta al cuerpo, y declaran que no es más que un “tránsito” a otra forma de vida. Es decir, en lugar de hablar de la muerte, tratan de explicar la resurrección.

Así, las doctrinas vinculadas a una concepción lineal del tiempo, como la cristiana, creen en una única resurrección. Sin embargo, las doctrinas orientales encuadradas en una concepción cíclica del tiempo creen en reencarnaciones sucesivas o en la transmigración de las almas. Por último, posiciones de tipo panteísta consideran que la muerte es la disolución del individuo en la totalidad.

Para el budismo, la aceptación de la muerte es el “nirvana”, que significa “extinción”.

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