lunes, 26 de agosto de 2019

¿QUÉ ES LA REALIDAD?


4º de ESO                                           FILOSOFÍA


10     ¿QUÉ ES LA REALIDAD?

Presentación: La naturaleza de la realidad

La metafísica estudia la esencia, los principios y los tipos de realidad que podemos conocer.

Reflexionamos. La metafísica no es una ciencia (dice Kant)

La filosofía de Inmanuel Kant se ha denominado idealismo crítico porque analiza los elementos que conforman el conocimiento humano. Kant rechaza la metafísica tradicional, que aspiraba a lograr un conocimiento global de la realidad sin apoyarse en la experiencia.

 Texto del filósofo

“En ella (la metafísica) tropieza la razón continuamente, incluso cuando quiere conocer a priori –según pretende- aquellas leyes que la experiencia más ordinaria confirma. (…) No hay, pues,  duda alguna de que su método, hasta aquí, ha sido un mero tanteo y, lo que es peor, un tanteo entre meros conceptos.

Kant, I., Crítica de la razón pura, Prólogo a la 2ª edición.


10      .1 La metafísica: la pregunta por la esencia de la realidad

10.1.1    La metafísica griega: Platón y Aristóteles

Los primeros filósofos de la antigua Grecia pensaron que existían uno o varios elementos que constituían la esencia de toda la realidad. Por ejemplo, Tales de Mileto pensaba que el agua es el elemento principal de la realidad.

Platón
En la época clásica de la filosofía (siglos V y IV a.C.), en Atenas, Platón argumentó que la realidad material es una copia de unos modelos ideales, eternos e inteligibles. La esencia de la realidad sensible radica, pues, en unas entidades externas a la propia naturaleza.

Como la naturaleza está sometida al tiempo y, por tanto, al cambio continuo, no puede haber un conocimiento cierto y estable de ella. Ante la imposibilidad de un conocimiento fiable, Platón postula la existencia de esos modelos eternos que denomina ideas, que son la esencia de la realidad y el objeto del conocimiento intelectual.

Aristóteles
Aristóteles (siglo IV a.C.), discípulo de Platón, no admitía la oposición entre lo sensible y lo inteligible. Según él, la metafísica estudia los atributos y los diversos tipos de ser que podemos distinguir y estudiar. La metafísica (o filosofía primera) para Aristóteles estudia los principios básicos de la realidad, de lo sensible y de lo inteligible.


10.1.2    Crítica moderna a la metafísica: Hume y Kant

Durante la época medieval, ma metafísica griega fue utilizada por pensadores como Agustín de Hipona o Tomás de Aquino para fundamentar la fe religiosa mediante los conceptos de la filosofía clásica.

Con el inicio de la época moderna, se plantea la pregunta: “¿es posible un tipo de conocimiento puramente conceptual sin basarse en la experiencia?”

Hume
A mediados del siglo XVIII, David Hume (1711-1776) defendía que todo conocimiento debe remitir a la experiencia de la naturaleza. La metafísica, como disciplina sobre la realidad inteligible y sus principios, no tiene sentido.

Kant
Según Kant, la metafísica, que aspira a conseguir un sistema de conocimiento racional independiente de la experiencia, no es una ciencia. Debería reducir sus pretensiones y centrarse en cuestiones morales (metafísica práctica) y sobre el conocimiento (teoría del conocimiento). La tarea de la filosofía ya no es explicar la naturaleza de la realidad, sino las condiciones que hacen posible el conocimiento de esa realidad.


10.1.3    La metafísica en la filosofía contemporánea

En la filosofía contemporánea que arranca en el siglo XIX, la metafísica ha recibido muchas críticas.

Nietzsche
Friedrich Nietzsche (1844-1900) dice que metafísica es la distinción radical entre una realidad sensible y material, y otra inteligible e inmaterial. Esta postura según Nietzsche es tener una visión negativa y pesimista de la vida. Es no aceptar la vitalidad como valor fundamental.

Wittgenstein
Ludwig Wittgenstein (1889-1951) piensa que la metafísica consiste en el uso del lenguaje que viola sus reglas ordinarias, empleando unos términos en un contexto que no es el suyo. La filosofía debe por tanto solucionar estos problemas metafísicos, estos problemas del entendimiento.

El positivismo lógico
Según esta corriente filosófica del siglo XX, solo es ciencia el conocimiento que es verificable empíricamente (es decir, que se demuestre con la experiencia), y la metafísica no lo es.


10.2       La filosofía de la naturaleza

10.2.1    La física de Aristóteles

La física aristotélica se ocupa de la realidad que tiene dentro de sí el principio del movimiento, es decir, la phýsis, o naturaleza.

Tales de Mileto y los filósofos jonios intentaban encontrar el elemento básico que comparte toda la naturaleza. Pero Aristóteles propone una teoría que combina los conceptos de materia y de forma para explicar la realidad natural.

Aristóteles utiliza los conceptos de potencia y de acto para explicar el desarrollo y el cambio de la naturaleza. Por ejemplo, una semilla es un arbusto en potencia, y el arbusto adulto es el acto.

Según Aristótéles, la Tierra está en el centro del universo, y éste está formado por una serie de esferas concéntricas. Además, se divide en dos ámbitos diferentes: el mundo sublunar, por debajo de la esfera de la luna, y el mundo supralunar. De aquí deriva la concepción geocéntrica del universo que perduró hasta el siglo XVI, cuando fue sustituida por el heliocentrismo de Copérnico. Cada objeto tiene un “lugar natural” en esta realidad sublunar.


10.2.2    Filosofía de la naturaleza y ciencia moderna

La concepción aristotélica de la naturaleza perduró durante casi toda la Edad Media, y entró en crisis con el desarrollo de la ciencia moderna en el siglo XVI.

Diferencias entre el modelo aristotélico y el de la ciencia moderna:
1.      La naturaleza se concibe como una realidad mensurable y cuantificable mediante las matemáticas.
2.      El movimiento que se observa en la naturaleza ya no se explica por ninguna causa final (teleología).
3.      La naturaleza es susceptible de ser dominada por los seres humanos, pero para lograrlo hay que conocerla. El desarrollo del método hipotético-deductivo implica que la naturaleza puede ser interrogada para que nos revele sus leyes y principios.
Los principales protagonistas de la Revolución Científica fueron Copérnico, Kepler, Galileo y Newton en astronomía y física, a los que cabe sumar Harvey en medicina y Descartes, Locke, Leibniz y Spinoza en filosofía, aunque algunos también hicieron aportaciones importantes en otros ámbitos, por ejemplo, en matemáticas (Descartes y Leibniz).


10.2.3    Naturaleza y filosofía contemporánea

La concepción moderna de la naturaleza ha cambiado por una nueva visión más consciente de su fragilidad. El equilibrio medioambiental está en peligro (calentamiento global, contaminación, desertificación, incendios, etc.). Muchas corrientes filosóficas pretenden dar soluciones con una reflexión crítica desde la moral y la política. Un buen ejemplo de esta preocupación por la naturaleza es la obra de Hans Jonas El principio de responsabilidad.

Jonas defiende una ética “orientada al futuro”, es decir, una reflexión moral que tenga en consideración la limitación y la fragilidad de la naturaleza y el derecho de futuras generaciones a vivir en un medioambiente saludable. Jonas habla de responsabilidad y esta ética de la responsabilidad  critica al pensamiento progresista en general. La alternativa es la reivindicación del temor como deber y condición necesaria para el pensamiento ético, que se concreta en el “imperativo de la responsabilidad”.

10.3       El problema de la libertad y la ciencia contemporánea

10.3.1    El modelo mecanicista

Desde los inicios de la Revolución Científica en la Modernidad, uno de los modelos explicativos imperantes en la ciencia moderna ha sido el mecanicismo. La naturaleza consiste en una serie de engranajes y resortes conectados entre sí de forma mecánica y necesaria. La naturaleza está sometida a unas leyes inexorables que rigen su funcionamiento.

Sin embargo, diversos científicos y filósofos de la Modernidad, como Descartes o Leibniz, trataron de salvaguardar la libertad humana.

Así, René Descartes (1596-1650) distinguía entre la sustancia extensa (la materia), sometida a las leyes naturales, y la sustancia pensante (el alma), clave de la libertad.

Por el contrario, Baruch Spinoza (1632-1677), que negaba esta dualidad de sustancias y era determinista, defendía que los seres humanos creemos que somos libes porque ignoramos las verdaderas causas de nuestras acciones; es decir, la libertad es tan solo una falsa ilusión producida por nuestra ignorancia.


10.3.2    La teoría del caos

“Caos” es una palabra de origen griego que significa “desorden”, aunque en la teoría del caos se refiere a la impredictibilidad o aleatoriedad de ciertos fenómenos.

El matemático y meteorólogo Edward N. Lorenz (1917-2008), el universo no es un mecanismo que funciona con total regularidad y exactitud, sino que en él se producen fenómenos aparentemente aleatorios e impredecibles.

Lorenz acuñó el concepto de “efecto mariposa”, y hacía referencia a la disparidad entre causa y efecto: un pequeño acontecimiento puede desencadenar un efecto imprevisto de gran envergadura.



10.3.3    Indeterminismo y libertad

En el debate contemporáneo sobre el problema de la libertad, se ha recurrido a diversas teorías científicas, como la teoría del caos en matemáticas o la mecánica cuántica en física, para tratar de resolver la cuestión del determinismo.

Karl R. Popper (1902-1994) ha sido uno de los principales partidarios del indeterminismo, esto es, la tesis según la cual no se puede prever con total certeza cualquier acontecimiento futuro. Por eso se opone al determinismo científico, que se define como la confianza en la capacidad predictiva de las teorías científicas para anticipar acontecimientos futuros.

Popper dice que las teorías científicas no son completas, o sea, no son infalibles. Según Popper, cuanto más complejo es un organismo, como el ser humano, más complicado es predecir su comportamiento.


10.4       El sentido de la existencia

10.4.1    El lugar del ser humano en la naturaleza

Dentro de la tradición occidental, como señaló Max Scheler, hay tres concepciones del ser humano que provienen de tradiciones diferentes:
1.      La visión griega clásica.
2.      La concepción cristiana del ser humano.
3.      La comprensión del ser humano que ofrecen las ciencias naturales.


10.4.2    Filosofía y religión

Ante las diversas tradiciones religiosas existe desde la filosofía diferentes perspectivas sobre el intento de dotar de sentido la existencia humana desde la religión:

1.      El ateísmo.
2.      El agnosticismo.
3.      El deísmo.
4.      El teísmo.
Las tradiciones religiosas difieren de la filosofía, pues su objetivo es la salvación del individuo mediante la fe, mientras que la filosofía no busca la salvación, sino el conocimiento por sí mismo, sin aceptar los dogmas religiosos ni los límites de la fe.


10.4.3    La existencia en la filosofía contemporánea

A finales del siglo XIX, el novelista ruso Fiodor Dostoyevski en su obra Los hermanos Karamázov se preguntó: “¿qué ocurriría si Dios no existiese?” “¿Tendrían sentido las normas y los valores morales que han regido la civilización cristiana europea?”

Este tipo de cuestiones generaron una profunda reflexión por parte de Nietzsche y de muchos filósofos como Jean-Paul Sartre, sobre el sentido de la moral.

En general, frente a la brevedad de la vida y a la conciencia de nuestra mortalidad, se distinguen dos actitudes en la historia de la filosofía:
1.      La concepción de la filosofía como una reflexión sobre la muerte. Ya Platón en la Antigüedad concebía la filosofía como una meditación sobre la muerte. Para Montaigne, meditar sobre la muerte nos permite superar los miedos y las angustias, y vivir con libertad.
2.      La concepción de la filosofía como una reflexión sobre la vida humana: Epicuro ya había advertido del absurdo del temor a la muerte y de la necesidad de adoptar una actitud jovial. En el siglo XVII, Spinoza definió la filosofía como meditación sobre la vida, pues solo así se conseguiría una auténtica libertad. El sentido de la existencia no radica en enfrentarnos a la mortalidad, sino en buscar nuestro propio bien en esta vida.




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