domingo, 1 de septiembre de 2019

CREATIVIDAD, ARTE Y PROCESOS CREATIVOS


4º de ESO


12.                     CREATIVIDAD, ARTE Y PROCESOS CREATIVOS

Presentación: La creatividad humana

La creatividad es la capacidad humana de producir nuevas ideas o conceptos.

El pensamiento original es un proceso mental que nace de la imaginación.


Reflexionamos. Inconsciente y creatividad

Sigmund Freud, inventor del psicoanálisis, afirma que el funcionamiento del inconsciente está influyendo siempre en nuestro comportamiento.

 Texto del filósofo

“La contribución específica del psicoanálisis podría ser la reconstrucción de impresiones residuales experimentadas por el artista para poner de manifiesto los impulsos instintivos que están actuando en el proceso como lo que hay en la obra de lo  universalmente humano.”


Freud, S., Freud presentado por él mismo.


12      .1 El proceso creativo

12.1.1    El pensamiento creador

La creatividad no surge de manera sencilla. Es un proceso cognitivo que genera ideas nuevas o actualiza las ideas viejas.

La escuela de la Gestalt resalta la importancia de la flexibilidad o fluidez mental; el conductismo subraya la producción de asociaciones, y el psicoanálisis vincula la génesis de la creatividad con la liberación de inhibiciones en el inconsciente.

Henri Poincaré (1854-1912) identificó las fases del proceso creativo:

Preparación
La persona se sumerge en un problema.

Incubación y maduración
La persona comienza a procesar sus ideas.

Iluminación o inspiración
Las ideas van madurando.

Evaluación e implementación
El individuo valora si su idea vale la pena.


12.1.2    El desarrollo de la creatividad

El fisiólogo y psicólogo Edward de Bono (1933) diseñó una teoría sobre el pensamiento creativo conocida como del “pensamiento lateral”.

El pensamiento lateral consiste en el conjunto de procesos destinados al uso de información de modo que genere ideas creativas mediante una reestructuración inteligente de los conceptos ya existentes en la mente.

La finalidad del pensamiento lateral es la creación de nuevas ideas, por ejemplo, en el ámbito de la invención técnica.

Una de las funciones más importante del pensamiento lateral es la liberación del efecto restrictivo de las ideas anticuadas.


12.2       Fuentes de la creatividad

12.2.1    La imaginación

La imaginación es la capacidad mental de representar las imágenes de las cosas reales o ideales. Significa también facilidad para crear, idear o proyectar cosas nuevas.

Se suelen distinguir dos tipos principales de imaginación:
1.      La imaginación reproductora.
2.      La imaginación creadora.

Cuando la tarea de la imaginación creadora está orientada a actividades relacionadas con el arte se llama “imaginación artística”. Se habla de “imaginación científica” cuando el objetivo de este proceso tiene una utilidad práctica.

Para los filósofos antiguos, la imaginación constituía el lugar de la representación sensible.

Para el psicoanálisis son importantes las imágenes del sueño.


12.2.2    La personalidad creativa

Todo el mundo puede inventar y crear, y nosotros podemos aprender también a hacerlo. Para ello, existen estrategias que aumentan la creatividad.

Existen dos grupos de individuos de personalidad creativa: el artístico y el científico. El artista es más dado a expresar su disconformidad, tanto en su vida como en su trabajo. El artista informal es corriente, pero el científico anticonvencional es relativamente raro. El individuo creativo tiende a ser introvertido, intuitivo y a estar más interesado por el significado abstracto del mundo exterior que por su percepción sensitiva.


12.3       La creación artística

12.3.1    La estética como teoría del arte

La estética estudia las razones y las emociones estéticas, así como las diferentes formas del arte. Le interesa la teoría de lo bello o de la belleza.

Para Platón, la palabra “arte” designa toda actividad humana regulada y ordenada para alcanzar un fin. Aristóteles sitúa el arte en el ámbito de la producción (distinto de la acción moral o política y de la ciencia). Kant establece los fundamentos de esta ciencia, que estudia los juicios de gusto cuando se aplican a lo bello y a lo feo. Hegel añade que la valoración de una obra de arte implica el estudio de la historia, para poder comprender su significado y su finalidad. La estética contemporánea estudia la relación de la obra con el artista que la crea y la relación entre el arte y la sociedad.


12.3.2    Elementos constitutivos de una obra de arte

La percepción sensible capta y valora tres tipos de elementos en una obra de arte:
1.      Sensoriales. Son las cualidades sensibles de la obra.
2.      Formales. Corresponden a la forma estética de la obra. Se tiene en cuenta cómo está organizada la obra.
3.      Contextuales. Se refiere a los hechos históricos o vitales, a conceptos, a mitos, a creencias religiosas o a otras referencias con las que está relacionada la obra de arte.


12.3.3    Críticas a las teorías del arte

Algunos filósofos contemporáneos han criticado las teorías del arte porque, en su opinión, se basan en un error: suponer que las obras de arte tienen rasgos o características comunes a la manera de condiciones necesarias para poder ser consideradas arte.

Estos pensadores críticos defienden que el análisis de las obras de arte ha de constituir una actividad crítica sobre obras singulares e irrepetibles, que comience por examinar y clarificar los términos y los conceptos que utilizamos para hablar del arte.



12.4       ¿Qué es la belleza?

12.4.1    La belleza como ideal objetivo

Platón dice que hay una belleza objetiva que tiene la realidad de una idea o un ideal y habita en un mundo inteligible. Aristóteles considera que la belleza pertenece a la forma sensible. Tomás de Aquino definía la bello como “aquello cuya vista agrada” y consideraba que una cosa es bella si reúne estas tres características: perfección, proporción o armonía, y luminosidad o esplendor. En el siglo XVIII, los filósofos empiristas destacan en el arte sus componentes empíricos, que suscitan el gusto estético.

12.4.2    La belleza gusta desinteresadamente

Kant define la belleza como lo que gusta de forma
1.      desinteresada, porque gusta por sí misma, no porque nos produzca placer o porque sea moralmente buena.
2.      Universal, porque el placer que nos proporciona no lo concebimos como solo nuestro, sino que lo podemos atribuir a todos.
3.      y necesaria, es decir, no gusta porque sea útil ni porque sea buena o perfecta, sino, simplemente, porque la percibimos, sin ninguna otra finalidad.

Kant distingue entre dos tipos de objetos bellos:
1.      de belleza libre: son los objetos bellos de la naturaleza; por ejemplo, las flores, el colorido de las nubes al ponerse el sol, etc.
2.      de belleza dirigidos a una finalidad: entre ellos se sitúan, por el contrario, la mayoría de las obras de arte, creadas con algún tipo de finalidad: religiosa, política, económica, etc.


12.4.3    La belleza en la estética contemporánea

En el siglo XX, la teoría de lo bello se vuelve muy compleja, pues se relaciona el efecto o sentimiento estético, no solo con la facultad de juicio estético o de gusto, sino con condicionamientos sociales, psicológicos, culturales o económicos.

VIDA Y EXISTENCIA


4º de ESO


11.                     VIDA Y EXISTENCIA

Presentación: Existir y no solo vivir

La vida según los científicos es la capacidad de algunos seres de administrar los recursos internos de su ser físico para adaptarse a los cambios de su medio.

En el ser humano vivir es “existir” y decidir en cada momento lo que ha de hacer con su vida.

En esta situación, es decisiva la libertad.

La existencia es lo que la libertad hace de ella. Esta libertad está limitada de manera definitiva por la muerte.

Reflexionamos. ¿Se puede realizar la existencia estando solo?

La convivencia es la condición para ir construyendo la propia identidad.

 Texto del filósofo

“Una absoluta soledad es quizá el más grande castigo que podemos sufrir (…) el hombre continuará siendo un desgraciado hasta que le proporcionéis otra persona con la que pueda disfrutar de su felicidad y de cuya estima y amistad pueda gozar.”

Hume, D., Tratado de la naturaleza humana, II, Parte segunda, Sección V.


11      .1 ¿Qué es la vida?

11.1.1    Sentidos de la palabra “vida”

La palabra “vida” designa lo que es animado y se desarrolla. Un ser vivo es un ser organizado.

En la Antigüedad, el alma es la responsable de la vitalidad del cuerpo, de su calor y de su movimiento.

Los filósofos materialistas al contrario piensan que la organización de la materia viva se explica tan solo por el funcionamiento de leyes fisicoquímicas.

Los filósofos vitalistas por otro lado defienden que la materia viva está impulsada por una fuerza metafísica. La denominan espíritu, voluntad, “impulso vital”, etc.

La biología contemporánea reconoce que la vida organizada incluye, tal vez no un espíritu, pero sí una información.


11.1.2    La vida según la ciencia

Todo ser vivo tiene unas características comunes: el nacimiento, la autoorganización, el metabolismo (crecimiento, nutrición y asimilación de la energía externa), la reproducción, la evolución y la capacidad de adaptación al medio, la homeostasis (estabilidad, es decir, capacidad de autorregulación y del mantenimiento de una condición interna estable de un organismo), la sensibilidad y, en algunos casos, la autonomía motriz.

La autoorganización

Si la materia inerte está sometida a la entropía (paso del orden al desorden), el ser vivo evoluciona del desorden al orden. En este sentido, genera una entropía negativa que está regulada por procesos de homeostasis que controlan la organización de la vida frente a las amenazas del mundo externo.

El metabolismo

Comprende una serie de funciones del organismo para captar y utilizar la energía externa necesaria para su conservación y reproducción.

La reproducción

Es la capacidad de generar nuevos seres vivos.

Evolución y capacidad de adaptación al medio

Popper habla de tres mundos y de la capacidad de evolución del “mundo tres” poniendo un paralelismo entre la vida y la cultura para adaptarse el ser vivo al medio.


11.2       Teorías filosóficas sobre la vida

11.2.1    La vida en la tradición filosófica

Posiciones más destacadas:

El hilozoísmo
Es la doctrina según la cual la materia y la vida son inseparables. Siguieron esta teoría los filósofos griegos de la escuela jónica o escuela de Mileto (Tales, Anaximandro, Anaxímenes).

El mecanicismo
Las leyes biológicas se reducen a leyes fisicoquímicas. Siguen esta teoría Descartes, La Mettrie, D’Holbach y Helvetius.

El organicismo
Es la doctrina que interpreta el fenómeno de la vida a partir de la idea del organismo.
El cuerpo hace funcionar todas las partes. Una variante es el organicismo espiritualista, que explica la vida por la presencia de un alma o espíritu en la materia. Siguen esta teoría Schelling, Friedrich, Schlegel y Novalis.

El vitalismo
La vida es concebida como la acción de una fuerza interna. Siguen esta corriente: Dilthey, Troeltsch, Simmel, Bergson y Ortega y Gasset.


11.2.2    La vida y el alma

Aristóteles identificó la vida con el alma. Para él, el alma es el principio vital.

En la Edad Moderna, Descartes negó la existencia del alma en los animales, a los que consideraba meras máquinas. En esta línea, Marcello Malpighi (precursor de la biología celular) concibió el cuerpo como una conjunción de máquinas diminutas interrelacionadas.


11.3       La existencia

11.3.1    ¿Qué significa “existir”?

La existencia designa el hecho de de ser.

En la Edad Media, Tomás de Aquino (1225-1274) decía que todo ente es una esencia actualizada por el ser.

En la filosofía contemporánea en cambio, la existencia se entiende no como el simple hecho de ser o existir, sino como aquello que constituye la esencia misma del ser humano. El ser humano no es la especie humana, o una noción general, sino el individuo humano considerado en su absoluta singularidad.

Esto significa que todo ser humano vive su existencia en el mundo de manera contingente. Contingente designa lo que podría perfectamente no ser, o no haber sido, o ser de otro modo.


11.3.2    Existir y vivir

Los organicistas sostienen que, a diferencia del finalismo intrínseco de las máquinas,  los organismos vivos se caracterizan porque tienen un finalismo intrínseco.

La biología más actual señala que todos los seres vivos conocidos están constituidos por los mismos componentes.

Diferencias entre los humanos y el resto de animales:
1.      Capacidad simbólica. El ser humano se comunica mediante símbolos, mientras que el resto de los animales solo es capaz de usar signos naturales.
2.      Vida en la realidad. Los humanos pueden crear su propia realidad, mientras que los otros animales se limitan a responder a estímulos externos.
3.      Autoconciencia. Los humanos somos conscientes de que existimos, mientras que los demás animales se limitan a vivir.
4.      Libre albedrío. Solo los humanos podemos elegir.
5.      Proyecto. Los humanos nos hacemos a nosotros mismos; el resto de animales nacen “programados”.
6.      Ensimismamiento. El comportamiento humano no está determinado por factores externos, sino que responde a motivaciones personales, mientras que los demás animales siguen sus instintos.


11.4       Existencia y temporalidad

11.4.1    La vivencia del tiempo

¿Es la vida humana una cosa insignificante?

La respuesta es “no”, porque la conciencia del tiempo debe ir siempre acompañada por la conciencia de mi libertad para proyectarla y darle un determinado sentido. El tiempo, entonces, no es solo la fuerza que poco a poco me disuelve y me destruye, sino también la duración que necesito para realizar esa existencia que yo he elegido ser.

No podemos retroceder en el tiempo, y si lo perdemos, ya no es posible recuperarlo.


11.4.2    La muerte

Martin Heidegger (1889-1976) lo expresa así: “La muerte es la nulidad posible de las posibilidades humanas y de la existencia misma del ser humano”.

Epicuro (341-270 a.C.) decía que no hay por qué temer a la muerte, ya que “mientras existimos, la muerte no existe aún para nosotros, y cuando la muerte nos llega, entonces somos nosotros los que ya no existimos”.

Algunos filósofos, como Platón, Montaigne o Schopenhauer, han considerado una de las tareas fundamentales de la filosofía la preparación para la muerte.

Las doctrinas religiosas niegan la muerte, que solo afecta al cuerpo, y declaran que no es más que un “tránsito” a otra forma de vida. Es decir, en lugar de hablar de la muerte, tratan de explicar la resurrección.

Así, las doctrinas vinculadas a una concepción lineal del tiempo, como la cristiana, creen en una única resurrección. Sin embargo, las doctrinas orientales encuadradas en una concepción cíclica del tiempo creen en reencarnaciones sucesivas o en la transmigración de las almas. Por último, posiciones de tipo panteísta consideran que la muerte es la disolución del individuo en la totalidad.

Para el budismo, la aceptación de la muerte es el “nirvana”, que significa “extinción”.