3 LA IDENTIDAD PERSONAL
Presentación
¿Cómo se estudia la personalidad en psicología?
La psicología estudia la conducta como un conjunto de acciones
propias de la personalidad de cada uno. El temperamento, el carácter, la personalidad
de cada uno nos dicen cómo somos.
¿En qué consiste la
identidad personal?
Los filósofos empiristas ingleses dicen que solo tenemos
percepciones particulares de calor, de frío, de luz, de sombra, de amor o de
odio, de dolor o de placer, por lo que no tenemos ninguna idea de nosotros
mismos.
Texto
del filósofo
“Pues como el estar
provisto de conciencia siempre va acompañado de pensamiento, y eso es lo que
hace que cada uno sea lo que él llama sí mismo, y de ese modo se distingue de
todas las demás cosas pensantes, en eso consiste únicamente la identidad
personal, es decir, la identidad del ser racional, …”.
Locke, J., Ensayo sobre el entendimiento humano, II,
cap. XXVII, 11.
3.1
El temperamento y el carácter
3.1.1 El temperamento
El temperamento depende de la constitución física del individuo.
Temperamento es, pues, el conjunto de disposiciones afectivo-emocionales que
predominan en el comportamiento habitual de una persona.
Los distintos temperamentos se han clasificado en las teorías de
los “biotipos”, que son la manifestación del comportamiento de una persona
según su carga genética.
Ernst Kretschmer clasificó en tres los biotipos y tres los temperamentos que se corresponden.
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Biotipos
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Temperamentos
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Enfermedades
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Pícnico
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Ciclotímico
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Psicosis
maniaco-depresiva
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Leptosomático
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Esquizotímico
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Esquizofrenia
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Atlético
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Enequético
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Epilepsia
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William H. Sheldon propone tres biotipos según el desarrollo del
embrión en la gestación.
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Biotipos
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Temperamentos
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Endomorfo.
Bajo
de estatura y grueso
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Viscerotónico:
Extrovertido,
gusto por el confort y la relajación
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Mesomorfo:
Fuerte
y resistente
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Somatotónico:
Enérgico,
activo, agresivo
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Ectomorfo:
Delgado
y frágil
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Cerebrotónico:
Inhibido,
introvertido e intelectual
|
3.1.2 El carácter
“Carácter” es el conjunto de hábitos de comportamiento adquiridos
a través de la experiencia.
Carl Gustav Jung distinguió dos tipos de caracteres:
1)
El introvertido.
2)
El extrovertido.
3.2
Teorías de la personalidad
3.2.1 Teoría de los rasgos
Las personas tienen un número muy elevado de rasgos o
características. Unas son físicas, otras mentales, otras según su personalidad,
son personas sociales, afectivas, responsables, emotivas.
Hay rasgos muy personales, como ser daltónico, tener tics, etc.
Los rasgos personales pueden ser:
1)
Unipolares. Son los rasgos
somáticos (peso, estatura, etc.) y aptitudinales (inteligencia, razonamiento
abstracto, etc.)
2)
Bipolares. Van de la
dominación a la sumisión, o de la extroversión a la introversión. Hay toda una
gama de un polo al opuesto.
3.2.2 Teorías factorialistas
Son teorías que se fijan en los rasgos de una persona y describen
la intensidad que en ella se produce este rasgo, analizando distintas muestras
mediante un análisis factorial.
3.3
Las emociones y la motivación
3.3.1 La función motivacional
de la emoción
La emoción motiva, anima. Según la psicóloga Magda Arnold, la
emoción es una tendencia que se siente hacia algo o contra algo. Esta atracción
o aversión lleva cambios fisiológicos.
Robert W. Leeper también cree que la emoción mueve a las personas,
y dice que el miedo provoca huida, la cólera provoca agresión, el amor lleva a
las caricias.
3.3.2 Teorías de la motivación
Los estudia Walter B. Cannon, y propone un modelo homeostático. Afirma que un tipo de desequilibrio perturba
la estabilidad interna del sujeto. Este desequilibrio está provocado por un déficit
o un exceso, por ejemplo hormonal, de lo que el organismo necesita para
existir. La motivación es un proceso de equilibración constante en la vida.
Otra teoría es la explicación por incentivos, propuesta por Paul
T. Young. Para él, los organismos pueden perseguir incentivos puramente hedonistas, como quien busca emociones
fuertes.
Por último, la explicación cognitiva de Leon Festinger y Edward
Tolman dan importancia a la fuerza de las ideas
para imprimir movimiento a la mente y a la conducta.
3.4
Conciencia e inconsciente
3.4.1 El inconsciente
Inconsciente es todo aquello que sucede en nosotros sin darnos
cuenta.
Sigmund Freud (1856-1939), el inventor del psicoanálisis, decía
que nuestro inconsciente tiene un funcionamiento autónomo que nunca llega a
hacerse consciente, pero que está influyendo siempre en nuestro comportamiento
sin que nos demos cuenta de ello.
Este influjo de las fuerzas inconscientes limita la autonomía y la
responsabilidad de los individuos. ¿Hasta qué punto es dueño de sus
pensamientos y sus acciones un individuo? ¿en qué medida es libre?
En el inconsciente están, según el psicoanálisis, los impulsos
psicofísicos primarios, que son los impulsos de autoconservación y los impulsos
sexuales. Estos impulsos son las fuerzas que traducen las exigencias biológicas
del cuerpo. Se caracterizan porque buscan siempre su satisfacción.
3.4.2 La conciencia
La conciencia es el lugar en el que se expresa el yo. La conciencia
es lo que hace del individuo un sujeto moral, es decir, nos dice lo que está
bien y lo que está mal.
El yo reflexiona sobre las negativas consecuencias previsibles que
se derivarían tanto de la satisfacción como de la no satisfacción de los impulsos
primarios.
El yo es el escenario de una lucha continua contra tres frentes:
el ello, el superyó y las exigencias de la realidad. El yo activa el juicio y
la decisión voluntaria para actuar como árbitro consciente y racional en esta
lucha.
El individuo humano, para vivir en sociedad, debe reprimir sus
impulsos primarios fortaleciendo su formación y su cultura.
El deporte es importante para la formación
de la personalidad. El filósofo Michel Serres, en su obra Variaciones sobre el cuerpo, señala que el deporte le ha
proporcionado concentración, coraje, paciencia, autocontrol, aprovechamiento
del tiempo, disciplina del cuerpo, higiene, cuidado de la alimentación, etc.